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Repaso de la Escuela del Ministerio

Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático

A continuación aparecen las preguntas del repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático que se hará la semana del 28 de diciembre de 2015. Se indica la fecha en que se analizarán las preguntas para que esas semanas investiguemos las respuestas en nuestra preparación de la escuela.

1.      ¿Es cierto que David trató despiadadamente a sus prisioneros, como concluyen algunos al leer 1 Crónicas 20:3? [2 de nov., w05 15/2 pág. 27].

(1 Crónicas 20:3) Y a la gente que había en ella la sacó, y la mantuvo empleada en aserrar piedras y en [trabajar con] instrumentos agudos de hierro y en [trabajar con] hachas; y así fue como David procedió a hacer a todas las ciudades de los hijos de Ammón. Por fin David y toda la gente regresaron a Jerusalén.

Preguntas de los lectores

¿Es cierto que David, un hombre grato al corazón de Dios, trató despiadadamente a sus prisioneros, como concluyen algunos al leer 2 Samuel 12:31 y 1 Crónicas 20:3?

No. David simplemente impuso trabajos forzados a los prisioneros ammonitas. Su forma de actuar se ha entendido mal debido a la manera como vierten estos versículos algunas traducciones de la Biblia.

Al describir el trato al que David sometió a los ammonitas, estas versiones comunican la idea de que fue un hombre cruel y despiadado. Por ejemplo, la Reina-Valera de 1909 traduce 2 Samuel 12:31 de la siguiente manera: “Sacó además el pueblo que estaba en ella, y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro; e hízolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón”. En 1 Crónicas 20:3 se ofrece una lectura parecida.

Sin embargo, como indica el biblista Samuel Rolles Driver, la crueldad “es ajena a todo lo que conocemos del carácter y el talante de David”. Así, The Anchor Bible contiene el siguiente comentario: “David está organizando a los prisioneros en equipos de trabajo para la explotación económica del territorio conquistado, al parecer una práctica habitual en el caso de los reyes vencedores”. En esta misma línea de razonamiento, Adam Clarke señala: “El significado exacto es que los hizo esclavos y los empleó para hacerlos trabajar con las sierras para hacer trillos de hierro o trabajos de minería [...], haciendo hachas y fabricando ladrillos. Este pasaje no admite el significado de serrar, desmembrar, mutilar ni descuartizar a seres humanos, como tampoco sería admisible dicha conducta por parte de David con los ammonitas”.

Un buen número de traducciones modernas reflejan esta forma más acertada de entender el pasaje, dejando claro que no se puede culpar a David de trato inhumano. La Nueva Versión Internacional (1999) dice así: “Expulsó de allí a sus habitantes y los puso a trabajar con sierras, trillos y hachas, y también los forzó a trabajar en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todos los pueblos amonitas” (2 Samuel 12:31). “Expulsó de allí a sus habitantes y los puso a trabajar con sierras, rastrillos y hachas. Lo mismo hizo con todos los pueblos de los amonitas.” (1 Crónicas 20:3.) La lectura que ofrece la Traducción del Nuevo Mundo también concuerda con el criterio más reciente de los hebraístas. “A la gente que había en ella, la sacó para ponerla a serrar piedras y a trabajo relativo a instrumentos agudos de hierro y a hachas de hierro, y los hizo servir en la fabricación de ladrillos.” (2 Samuel 12:31.) “A la gente que había en ella la sacó, y la mantuvo empleada en aserrar piedras y en trabajar con instrumentos agudos de hierro y en trabajar con hachas; y así fue como David procedió a hacer a todas las ciudades de los hijos de Ammón.” (1 Crónicas 20:3.)

David no sometió a los ammonitas derrotados a torturas atroces ni a una horrible carnicería. No copió los métodos crueles y sádicos que eran habituales en las guerras de aquella época.

 

 

2.      ¿Por qué fue generoso David? ¿Qué nos motivará a nosotros a ser generosos? (1 Crón. 22:5) [9 de nov., w05 1/10 pág. 11 párr. 7].

(1 Crónicas 22:5)Por consiguiente, David dijo: “Salomón mi hijo es joven y delicado, y la casa que ha de edificarse a Jehová ha de ser sobrepujantemente magnífica en cuanto a hermosa distinción para todos los países. Déjame, pues, hacerle preparativos”. De modo que David hizo preparativos en grandes cantidades antes de su muerte.

22:5, 9; 29:3-5, 14-16. A pesar de que no se le permitió construir el templo de Jehová, David demostró un espíritu generoso. ¿Por qué razón? Porque reconocía que todo cuanto había adquirido se debía a la bondad de Jehová. El mismo sentimiento de gratitud debe impulsarnos a ser generosos.

 

3.      ¿Qué quiso decir David cuando le dio este consejo a Salomón: “Conoce al Dios de tu padre”? (1 Crón. 28:9) [16 de nov., w10 1/11 pág. 30 párrs. 3, 7].

(1 Crónicas 28:9)”Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo y con alma deleitosa; porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo. Si tú lo buscas, él se dejará hallar de ti; pero si lo dejas, él te desechará para siempre.

Este monarca, que ha sido un fiel siervo de Dios por muchos años, comienza con la siguiente exhortación: “Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre”. David tiene que estar hablando de algo más que simple conocimiento intelectual. Salomón es un adorador de Jehová, el Dios de David. Y como ya se ha terminado cerca de un tercio de las Escrituras Hebreas, seguramente sabe lo que estos escritos sagrados dicen acerca de Dios. Un biblista comenta que el verbo hebreo que se traduce por “conocer” puede referirse a una “íntima relación personal de familiaridad”. Está claro que David desea que su hijo cultive una estrecha relación con Dios, algo que siempre había significado mucho para él.

4.      ¿Qué reveló sobre Salomón su petición de 2 Crónicas 1:10? ¿De qué nos daremos cuenta si analizamos nuestras oraciones? (2 Crón. 1:11, 12) [23 de nov., w05 1/12 pág. 19 párr. 6].

(2 Crónicas 1:11, 12)Entonces Dios dijo a Salomón: “Por motivo de que esto ha resultado estar junto a tu corazón, y no has pedido riquezas, posesiones materiales, ni honra, ni el alma de los que te odian, y ni siquiera es muchos días lo que has pedido, sino que pides sabiduría y conocimiento para ti mismo para que puedas juzgar a mi pueblo sobre el cual te he hecho rey, 12 la sabiduría y el conocimiento te son dados; también riquezas y posesiones materiales y honra te daré, tales como no ha sucedido que las hayan tenido los reyes que te han antecedido, y tales como ninguno después de ti llegará a tener”.

 

1:11, 12. La petición que hizo Salomón mostró a Jehová que el rey deseaba de corazón adquirir sabiduría y conocimiento. De igual modo, las oraciones que elevamos a Dios revelan lo que tenemos en el corazón, por lo que hacemos bien en analizar lo que decimos en ellas.

5.      Según 2 Crónicas 6:29, 30, ¿qué puede hacer únicamente Jehová, y por qué debemos contarle todo lo que hay en nuestro corazón? (Sal. 55:22) [30 de nov., w10 1/12 pág. 11 párr. 7].

(2 Crónicas 6:29, 30)sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo tu pueblo Israel —porque ellos conocen cada cual su propia plaga y su propio dolor—; cuando él realmente extienda las palmas de las manos hacia esta casa, 30 entonces dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos, porque tú conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad);

(Salmo 55:22)Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo.

 

¿Verdad que son muy animadoras las palabras de Salomón? Tal vez no haya nadie a nuestro alrededor que comprenda plenamente lo que estamos pasando (Proverbios 14:10). Pero Jehová nos quiere muchísimo y conoce el dolor de nuestro corazón. Por eso, contémosle las preocupaciones que nos agobian. Podemos estar seguros de que él nos ayudará a llevar nuestras cargas, pues la Biblia dice: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).

 

6.      ¿Por qué le pidió Asá a Jehová que le diera la victoria sobre una enorme fuerza militar? ¿De qué podemos estar seguros al librar nuestra guerra espiritual? (2 Crón. 14:11) [7 de dic., w12 15/8 pág. 8 párr. 6–pág. 9 párr. 1].

(2 Crónicas 14:11)Y Asá empezó a clamar a Jehová su Dios y a decir: “Oh Jehová, en cuanto a ayudar, para ti no importa si hay muchos o [los de] ningún poder. Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti”.

 

En vista de su historial, no debe sorprendernos que Asá recurriera a Jehová antes de enfrentarse al mayor ejército humano que se menciona en la Biblia. Él sabía que Jehová premia los actos de fe. Le suplicó que lo ayudara, pues sabía que confiando en él y teniéndolo a su lado no importaba lo grande o poderoso que fuera el enemigo. Además, sabía que el nombre de Jehová estaba implicado, y por eso oró: “Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti” (2 Crón. 14:11). Es como si hubiera dicho: “Jehová, es a ti a quien están atacando los etíopes. No permitas que simples humanos venzan a tu pueblo y deshonren tu nombre”. Dios respondió su oración, pues la Biblia indica que “Jehová derrotó a los etíopes delante de Asá y delante de Judá, y los etíopes se dieron a la fuga” (2 Crón. 14:12).

En la actualidad, los siervos de Jehová tenemos que enfrentarnos a muchos adversarios poderosos. No luchamos con armas físicas en campos de batalla literales, pero podemos estar seguros de que Jehová nos dará la victoria si somos fieles y honramos su nombre. Cualquiera de nosotros tal vez tenga que librar largas y duras batallas contra enemigos como la degradación moral de este mundo, las debilidades personales o las amenazas contra la espiritualidad de nuestra familia. Sea cual sea nuestra prueba de fe, podemos obtener ánimo de la oración de Asá. Su victoria fue la victoria de Jehová, y nos demuestra lo que pueden esperar quienes confían en Dios. No hay fuerza humana capaz de mantenerse firme contra Jehová.

7.      ¿Qué nos enseña sobre el amor de Dios su manera de reaccionar ante los errores del rey Jehosafat? ¿Qué efecto tiene esto en cómo tratamos a los demás? (2 Crón. 19:3) [14 de dic., w03 1/7 pág. 17 párr. 13; cl pág. 244 párr. 12].

(2 Crónicas 19:3)No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo, porque has eliminado del país los postes sagrados y has preparado tu corazón para buscar al Dios [verdadero]”.

 

13. ¿Cómo demuestra el caso del rey Jehosafat que Jehová busca nuestros puntos buenos pese a que somos imperfectos?

13 La Biblia revela otra garantía de que Jehová nos ama: él busca lo bueno en nosotros y lo valora. Veamos el ejemplo de Jehosafat. Cuando este buen rey cometió una locura, el profeta de Dios le recriminó: “Por esto hay indignación contra ti procedente de la persona de Jehová”. El mensaje era sin duda impactante, pero contenía la siguiente puntualización: “No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo” (2 Crónicas 19:1-3). Vemos, pues, que la justa cólera que sentía el Todopoderoso no le impidió ver las “cosas buenas”, o aspectos positivos, del monarca. ¿No es tranquilizador saber que tenemos un Dios que busca nuestros puntos buenos pese a que somos imperfectos?

12, 13. a) ¿Cómo demuestra el caso del rey Jehosafat que Jehová busca nuestros puntos buenos aun cuando pecamos? b) ¿Cómo es Jehová un Padre amoroso cuando busca nuestras buenas acciones y cualidades?

12 El ejemplo de Jehosafat es aún más destacado. Cuando este buen rey cometió una locura, el profeta de Dios le recriminó: “Por esto hay indignación contra ti procedente de la persona de Jehová”. Aunque aquel mensaje inspirado sin duda lo sobresaltó, contenía la siguiente puntualización: “No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo” (2 Crónicas 19:1-3). Por lo tanto, la justa cólera que sentía el Todopoderoso no le impidió ver los aspectos positivos del monarca. ¡Qué diferente de los seres humanos imperfectos! Cuando alguien nos irrita, tal vez nos volvamos ciegos ante sus puntos buenos. Y cuando somos nosotros los que pecamos, puede que la decepción, la vergüenza y la culpa no nos dejen ver nuestras propias virtudes. Recordemos, sin embargo, que obtendremos el perdón divino si nos arrepentimos y luchamos por no repetir los errores.

 

8.      ¿Qué significa hoy tomar nuestra posición y estar quietos? (2 Crón. 20:17) [21 de dic., w05 1/12 pág. 21 párr. 3; w03 1/6 pág. 21 párrs. 15, 16].

(2 Crónicas 20:17)No tendrán que pelear en esta ocasión. Tomen su posición, esténse quietos y vean la salvación de Jehová a favor de ustedes. Oh Judá y Jerusalén, no tengan miedo ni se aterroricen. Mañana salgan contra ellos, y Jehová estará con ustedes’”.

 

20:17. Para ‘ver la salvación de Jehová’, debemos ‘tomar nuestra posición’ apoyando activamente el Reino de Dios. En vez de querer arreglar las cosas por nuestra cuenta, tenemos que ‘estarnos quietos’, mostrando confianza absoluta en Jehová.

15. ¿De qué maneras tomará su posición el pueblo de Dios?

15 Tomar su posición. Sin vacilar, los siervos de Dios mantendremos nuestra posición de apoyo activo al Reino y neutralidad cristiana. Además, seguiremos “constantes” e “inmovibles” sirviendo lealmente a Jehová y alabándolo en público por su bondad amorosa (1 Corintios 15:58; Salmo 118:28, 29). No habrá presión, ni actual ni futura, que nos haga abandonar nuestra posición aprobada por Dios.

16. ¿En qué sentidos estaremos quietos los siervos de Jehová?

16 Estarse quietos. Los siervos de Jehová no trataremos de salvarnos por nuestros propios medios, sino que confiaremos plenamente en él, ya que es el único capaz de rescatarnos del caos mundial, y además ha prometido hacerlo (Isaías 43:10, 11; 54:15; Lamentaciones 3:26). Confiar en Jehová implicará confiar en el canal visible que está utilizando desde hace décadas para realizar sus propósitos. Como nunca antes, los cristianos verdaderos tendremos que confiar en nuestros consiervos que dirigen la obra con la autorización de Jehová y de su Rey reinante. Estos hombres fieles darán al pueblo de Dios instrucciones cuyo incumplimiento podría acarrearnos consecuencias desastrosas (Mateo 24:45-47; Hebreos 13:7, 17).

9.      ¿Qué importante enseñanza sacamos de lo que dice 2 Crónicas 21:20 sobre la muerte de Jehoram? [21 de dic., w98 15/11 pág. 32 párr. 4].

(2 Crónicas 21:20)Treinta y dos años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por ocho años reinó en Jerusalén. Por fin se fue sin ser deseado. De modo que lo enterraron en la Ciudad de David, pero no en las sepulturas de los reyes.

 

Aparte de lo que dice este relato bíblico, no se conoce mucho más sobre Zacarías, el mentor, o consejero, del rey. Pero sin duda ejercía una gran influencia positiva sobre el joven monarca, puesto que se indica que lo “instruía en el temor del Dios verdadero”. La obra The Expositor’s Bible comenta que Zacarías era obviamente “un hombre versado en las Escrituras, con amplia experiencia espiritual y capacidad para transmitir sus conocimientos”. Un comentarista bíblico lo describe así: “Consejero sabio y piadoso, quien era experto en entender el sentido y las lecciones de las antiguas profecías, y que ejercía una saludable influencia sobre [Uzías]”.

Debido a su fidelidad, Uzías recibió muchas bendiciones. Gracias a que “el Dios verdadero continuó ayudándole”, se hizo poderoso “hasta un grado extraordinario”. En efecto, sus logros como gobernante se debieron a la fortaleza espiritual que manifestó en “los días de Zacarías” (2 Crónicas 26:6-8). Sin embargo, una vez que alcanzó los más brillantes éxitos, se olvidó de las enseñanzas de su mentor. El corazón de Uzías “se hizo altivo aun hasta el punto de causar ruina, de modo que actuó infielmente contra Jehová”. Por último, como resultado de un acto en extremo irreverente, fue herido con una repugnante enfermedad de la piel, que lo incapacitó para desempeñar plenamente sus deberes como rey (2 Crónicas 26:16-21).

¿Hay algún cristiano maduro a quien usted pudiera considerar su instructor, o mentor, y que lo impulse a “buscar a Dios”? Sin importar que usted sea joven o mayor, hombre o mujer, valore a tal consejero. Lo que él o ella le diga puede ayudarle a seguir andando en los caminos de Jehová. Escúchele con atención y tenga en cuenta sus consejos. Jamás rechace las sabias palabras de ese instructor que puede guiarle “en el temor del Dios verdadero” (Proverbios 1:5; 12:15; 19:20).

10.   Según 2 Crónicas 26:5, ¿quién fue una buena influencia para el joven Uzías? ¿Qué tienen que hacer los jóvenes para beneficiarse de la influencia de los hermanos maduros? [28 de dic., w07 15/12 pág. 10 párrs. 2, 4].

(2 Crónicas 26:5)Y continuamente tendió a buscar a Dios en los días de Zacarías, el que instruía en el temor del Dios [verdadero]; y, en los días de buscar él a Jehová, el Dios [verdadero] lo hizo próspero.

 

Aparte de lo que dice este relato bíblico, no se conoce mucho más sobre Zacarías, el mentor, o consejero, del rey. Pero sin duda ejercía una gran influencia positiva sobre el joven monarca, puesto que se indica que lo “instruía en el temor del Dios verdadero”. La obra The Expositor’s Bible comenta que Zacarías era obviamente “un hombre versado en las Escrituras, con amplia experiencia espiritual y capacidad para transmitir sus conocimientos”. Un comentarista bíblico lo describe así: “Consejero sabio y piadoso, quien era experto en entender el sentido y las lecciones de las antiguas profecías, y que ejercía una saludable influencia sobre [Uzías]”.

 

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